El mayor hito en la corta vida del club bajo su actual denominación fue la clasificación a la Copa Sudamericana 2021. Este logro internacional marcó su punto más alto, permitiéndoles llevar el nombre de Guayaquil más allá de las fronteras y competir en un torneo continental, validando un proyecto deportivo que buscaba consolidarse en la élite.
Aunque su vitrina no rebosa de trofeos de Serie A, su historia es una de resiliencia y transformación. Nacidos como River Ecuador y renacidos como Guayaquil City, el club ha sabido luchar en la Serie B para ganarse su lugar en primera. Su honor radica en la perseverancia de mantenerse y competir, sirviendo como una vitrina fundamental para el talento nacional.
El estilo de los «Ciudadanos» está marcado por su localía en el Estadio Christian Benítez Betancourt, ubicado en el Parque Samanes. Allí, el equipo busca aprovechar el calor y la humedad de Guayaquil para imponer un ritmo físico desgastante. Se caracterizan por intentar un fútbol asociado y técnico, priorizando el buen trato al balón sobre el pelotazo.
A lo largo de los años, el City se ha convertido en un equipo incómodo y táctico para los grandes. Sin la presión masiva de una hinchada multitudinaria, juegan con una soltura que a veces les favorece. Su propuesta suele ser de orden defensivo y transición rápida, buscando sorprender a rivales que, obligados a atacar, dejan espacios que el cuadro celeste sabe explotar.
Fundado originalmente en 2007 y renombrado en 2017, el club realizó un cambio audaz para mimetizarse con su ciudad. Al adoptar el nombre de Guayaquil City y los colores blanco y celeste, la institución buscó generar un sentido de pertenencia cívica, más allá de la tradicional rivalidad del Astillero, presentándose como una alternativa nueva y fresca.
Guayaquil City destaca por su modelo de gestión empresarial. Más que un club social tradicional, funciona como una estructura moderna enfocada en la proyección de jugadores. Es una institución que apuesta al futuro, entendiendo que su legado se construye día a día, con la misión difícil pero noble de ganarse el corazón de una ciudad que respira fútbol.