Históricamente, la selección de Austria alcanzó su mayor gloria internacional con el tercer puesto obtenido en el Mundial de 1954. En la era moderna, el equipo ha logrado clasificaciones consecutivas a la Eurocopa, demostrando un crecimiento sostenido.
Aunque no posee títulos continentales recientes, su capacidad para competir contra las grandes potencias europeas es notable en la actualidad. El objetivo principal de la federación es consolidarse en el top 20 mundial mediante un proyecto deportivo a largo plazo.
El equipo implementa un sistema de ‘Gegenpressing’ caracterizado por una presión tras pérdida extremadamente agresiva y asfixiante en campo rival. Buscan transiciones verticales hacia el arco contrario, priorizando la velocidad sobre la posesión horizontal del balón.
Bajo su esquema táctico habitual, los laterales proyectados y los volantes llegadores son fundamentales para generar superioridad numérica. Esta identidad de juego proactiva define a la Austria contemporánea como un equipo valiente y físicamente dominante.
Fundada en 1904, la Asociación Austriaca de Fútbol es el pilar fundamental que rige el desarrollo del balompié en el país alpino. Disputa sus encuentros más importantes en el mítico Ernst-Happel-Stadion, un recinto con capacidad para 50,865 espectadores.
La federación ha invertido fuertemente en la formación de talentos, lo que ha permitido exportar jugadores a las mejores ligas del mundo. Su sede en Viena representa la tradición y el futuro del fútbol en una nación apasionada por este deporte.