El momento más brillante en la historia moderna del club fue la temporada 2019. En una campaña inolvidable, Macará terminó primero en la tabla acumulada de la Serie A, siendo el equipo más regular y sólido del país. Aunque el sistema de playoffs les negó el título final, esa temporada confirmó que el cuadro ambateño tenía la jerarquía y el fútbol para mirar a los ojos a cualquier gigante.
A nivel internacional, el club ha vivido el sueño de disputar la Copa Libertadores, llevando el nombre de Ambato a Sudamérica. Además, su historia está marcada por la resiliencia: ostentan cinco títulos de Serie B, incluyendo el campeonato de 2023. Estos retornos a la élite son medallas de honor que demuestran la capacidad de la institución para caer, levantarse y volver siempre más fuerte.
La identidad de juego de Macará se forja en el Estadio Bellavista, un recinto donde la altura y el frío andino juegan su papel. Históricamente, y especialmente en su época dorada reciente, el equipo se ha caracterizado por un orden táctico impenetrable. La prioridad suele ser la solidez defensiva, construyendo equipos rocosos que desesperan al rival y golpean con contundencia en el momento justo.
El hincha celeste valora el sacrificio y la disciplina por encima del lujo. En Ambato se respeta al jugador que corre hasta el último minuto y que entiende que defender la camiseta celeste es defender el honor de la ciudad. Tácticamente, suelen ser cuadros pragmáticos e intensos, que hacen de su localía un fortín donde es extremadamente difícil llevarse puntos.
Fundado el 25 de agosto de 1939, Macará es una de las instituciones más tradicionales de la sierra central. Sus colores celeste y blanco son un símbolo de identidad para miles de ambateños. Protagonizan el «Clásico Ambateño» ante Técnico Universitario, una rivalidad que divide a la ciudad y paraliza a la provincia, siendo uno de los duelos más pasionales y coloridos del país.
En la última década, Macará ha dado un salto de calidad institucional impresionante. Con la construcción de su propio complejo deportivo y residencia, el club dejó atrás años de inestabilidad para convertirse en un modelo de gestión. Hoy, el «Ídolo» no es solo un sentimiento popular, sino una entidad seria y proyectada, que busca transformar su inmensa convocatoria en glorias deportivas sostenibles.