El logro más trascendental en la corta historia del club fue el ascenso a la Serie A en 2022. En una campaña memorable en la Serie B, Libertad logró el boleto a la máxima categoría, desatando una fiesta eufórica en Loja que había esperado años para ver fútbol de primera nuevamente. Este hito confirmó el éxito de una gestión deportiva relámpago que llevó al equipo del amateurismo a la élite en tiempo récord.
Previamente, el club cimentó su camino a la gloria coronándose campeón de la Segunda Categoría Nacional en 2020. Este título fue la primera piedra de su imperio, demostrando que el proyecto tenía la jerarquía y la solidez necesarias para trascender. Libertad no solo participa; compite con la responsabilidad de ser el único representante del sur del país en la LigaPro.
El estilo de Libertad se hace fuerte en el Estadio Reina del Cisne, un recinto histórico donde la altura moderada y el apoyo de la gente juegan a su favor. El equipo suele proponer un fútbol intenso, ordenado y aguerrido. Conscientes de la dificultad de la Serie A, priorizan la solidez defensiva y el despliegue físico incansable para cerrar los caminos a los rivales más pintados.
La identidad del cuadro «Naranja» exige carácter y valentía. Al ser un equipo joven en la categoría, suplen la falta de experiencia con una entrega total y sacrificio en cada balón. Tácticamente, buscan hacer de Loja un fortín inexpugnable, utilizando la velocidad por las bandas y la presión constante para incomodar y vencer a quienes se atreven a visitar el sur.
Fundado oficialmente en 2017 y potenciado por la visión empresarial local, Libertad F.C. es un modelo de gestión moderna. Sus colores, naranja y blanco, simbolizan la energía y la pureza de un nuevo comienzo. El club nació con la misión clara de llenar el vacío dejado por la extinta Liga de Loja, pero escribiendo su propia historia con una administración solvente y visión de futuro.
Bajo el liderazgo de Marlon Granda, la institución se ha convertido en el patrimonio deportivo de Loja. Más que un equipo, Libertad representa el orgullo de la región sur, demostrando que, con inversión y seriedad, una ciudad lejana al centro del poder futbolístico puede levantarse, competir y soñar en grande contra los gigantes del país.